Tengo una esposa nada despreciable y durante nuestros
constantes encuentros sexuales (cogidas) siempre hablamos de fantasías y una de
ellas en común era la de hacer un trio con otro hombre.
Ese era un tema
repetitivo y hacía nuestras sesiones más
calientes cada vez.
Una ocasión conoció a un compañero de trabajo mío y para mi
sorpresa, tuvo el valor de decirme que le encantaría follarse a mi compañero.
Me llamaba por teléfono para hablar de sexo mientras yo estaba en la oficina y
me recordaba acerca del amigo hasta que un día me armé de valor e invité al
amigo a mi casa.
Era un Viernes por la noche, mi compañero de trabajo solo
había visto a mi mujer una vez y el no tenía idea de lo que sucedería. Nunca le
dije nada.
Cuando llegue mi
esposa se encontraba a medio vestir, solo con una camisa medio cerrada sin ropa
interior y medio dejando ver las tetas. Ella pensaba que no lo iba a llevar
cuando le hable de la oficina y le dije "vamos para allá".
Cuando llegamos se encerró en la habitación y más tarde se
animó a salir. Tomamos unos tragos y en un momento de sorpresa me susurro al oído
-Estoy lista mi amor, y ni corta ni perezosa me empezó a besar muy
apasionadamente delante del amigo.
Yo por mi parte, me excitaba muchísimo la idea de
acariciarle las tetas y el culo a mi mujer delante de el. Empezamos una sesión
de juegos eróticos entre besos y caricias que fueron caldeando el ambiente. De
pronto ella levanto la mirada y le dijo a Daniel,
-¿Te gustaría follarme delante de mi esposo?
Daniel no podía creer lo que estaba escuchando pero ni lerdo
ni perezoso, después de buscar mi aprobación con la mirada, se nos unió acariciándole
las tetas a mi mujer... ella estaba jadeante de placer porque nunca le habían
chupado las tetas dos hombres a la vez...
Daniel en seguida le propino tremenda mamada mientras que
ella mantenía su boca ocupada en mi pija, después ella cambió de posición y le
dio la mamada de su vida a Daniel, mientras yo le chupaba el chocho.
Por un momento los deje solos y cuando volví, el cuadro que
encontré era de lo más excitante... ahí estaba mi adorable esposa, perdida en
los brazos de un tercero, jadeando de placer y excitada al máximo. Lo besaba
con desesperación y le mamaba la pija como queriéndosela acabar.
En otro momento y para mi sorpresa, comenzó a mamarnos a los
dos de manera alternada, haciéndole una paja a uno, mientras mamaba al otro,
después sin preguntar y sin consideraciones, se sentó en la pija de Daniel y se
la metió sola, sin decir agua va. Mientras Daniel se follaba a mi esposa, ella
me propinaba tremenda mamada, mi mujercita gemía de placer, después cambiamos
nuevamente de posición y ella se la chupaba a Daniel mientras yo me la beneficiaba.
En seguida se la metí por el culo y vino lo inevitable y el
climax de la fantasía de mi mujer... la cogimos entre los dos al mismo tiempo.
La verdad no se cuanto duramos follando así,
pero lo que si recuerdo es que Daniel se vino, terminó, nos agradeció la
invitación y se retiró.
En cuanto salió de nuestra casa, mi mujer y yo, aun desnudos
y sin inmutarnos por la partida de Daniel, volvimos nuevamente a desenfrenarnos
y tuvimos sexo como nunca. Lo hicimos muchas veces hasta que la mañana nos
sorprendió y el cansancio nos echó a dormir. En los días subsecuentes solo
esperaba llegar a casa para cogerme a mi mujer.
Desde entonces a ella le encanto la experiencia y cada vez
que quiere hacerlo igual, solo me pide que invite a Daniel a casa y yo gustoso
le traigo a su amante preferido para que se la coja y se sienta ama y señora de
nuestra cama.
Ella tiene la libertad de follarse a quien se le cante, así
que no te sorprendas si algún día te agarra por ahí y te lleva a la cama, que
eso si, yo me entero y le daré una buena cogida en cuanto me lo diga...ese será
su castigo por andar. Lo volverá a hacer después del castigo? Tu que crees?...
Esta es una historia 100% verídica. Espero que la hayas
disfrutado.




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